miércoles, 22 de marzo de 2017

Precios, costes y subjetividad

Los juegos de rol pertenecen al ámbito del ocio. Podemos llamarlos cultura y reclamar que esta sea gratis y accesible para todo el mundo. Algo muy noble y deseable, como también es noble y deseable que los creadores (incluyo, ilustradores, maquetadores, escritores, incluso a los malignos editores) puedan tener un salario digno y dedicarse a estos trabajos.

Hay que tener en cuenta que el que una cosa tenga un precio acorde a sus costes de producción no impide a la vez que sea subjetivamente u objetivamente caro. Es subjetivamente caro cuando "Yo no voy a pagar X por ese juego", y es objetivamente caro cuando su precio es significativamente superior a otros productos de calidades similares. Y aún así, puede ser un precio ajustado a los costes de producción y los riesgos de publicación. 

En cualquier caso, los juegos de rol no son un elemento de primera necesidad. Así que cuando el precio de un juego nos parece inaceptable (que a su vez es distinto de caro, que un precio nos puede parecer caro pero aceptable), lo mejor es no comprar el producto. Os lo dice un tipo que autoedita y publica para una editorial: si te parece inaceptable, no compres. Pero, antes de aventurar a un intento de enriquecimiento torticero el precio, trata de averiguar si es un precio ajustado a los criterios de costes de producción y riesgos.Porque puede darse el caso (y de hecho se da a menudo), que al autor o editor no le queda más remedio que moverse en un rango de precios determinado si no quiere perder dinero. 

Perderse un juego de rol por no poder comprarlo tampoco es un drama. Vale que a veces te sientes un poco fuera de onda (con todo el mundo hablando de ese juego al que no juegas), pero siempre hay espacios comunes en los que nos podemos mover. Además, con la dinámica actual aparecerá en unos meses en el mercado de segunda mano y quizás cuando haya una nueva edición o versión se acabe liberando el contenido. Porque los juegos de rol siempre están en movimiento.