domingo, 28 de febrero de 2016

Manual del Director: Lenguaje Corporal

Hoy vamos a hacer una pequeña entrada sobre técnicas que te ayudarán a dirigir una partida. Esta vez no son recursos narrativos, o ayudas de juego. Se trata de algunos consejos sobre el uso de la voz y el lenguaje corporal para mejorar tu narración. Ten en cuenta que los juegos de rol tienen un alto componente de interacción social. Los jugadores y el narrador transmiten información no sólo por lo que dicen, sino por cómo lo dicen.

Busca un lugar que destaque en la mesa. Puede parecer una tonteria, pero tener una posición destacada, por ejemplo en la cabecera, es importante. Lo primero es que focaliza la atención de los jugadores en tí, ya que te coloca en una posición destacada y además te otorga autoridad. Ten en cuenta que esto también obedece a una razón práctica, ya que normalmente necesitarás más espacio que los jugadores en la mesa (para el manual, pantalla, notas de la aventura, etc).

Si usas una pantalla, no te escondas detrás de ella. La pantalla está muy bien para ocultar tus notas o las tiradas que por la mecánica del juego deban permanecer lejos de la vista de los jugadores, pero no debe ocultarte a tí, y sobre todo, no debe nunca taparte el rostro. Si los jugadores no pueden ver tu expresión facial, perderás matices en la narración. Deja que te vean. Esto se aplica no sólo a la pantalla, sino también a libros o cuadernos. Si vas a leer algo, no te escondas detrás del libro. Si es necesario, ponte de pie.

Ponerse de pie para controlar mejor una situación es un recurso bastante común. Lo primero porque te sitúa físicamente por encima de tus jugadores y esto, a nivel básico y primitivo, te está otorgando control y poniéndote en una posición de autoridad. Además te permite ver mejor toda la mesa (sobre todo si tienes pantalla) y te permite desplazarte para hacer una confidencia o señalar algo en un mapa. Al estar de pie, también mejoramos nuestra voz, al no tener el diafragma contraido por estar sentados, podemos hablar más alto y con más sonoridad.

Tu voz es importante. Habla alto, habla claro, y vocaliza. Habla despacio, no corras. El ritmo que de tu voz también transmite a los personajes el estado de la situación. Acelera la velocidad cuando interpeles a un personaje en una situación de peligro para transmitirle urgencia. Si los personajes están acechando o tratando de pasar desapercibidos, habla en voz baja para contagiarles de la sensación de secreto. Y sobre todo, si te diriges a un personaje, míra al jugador que lo interpreta.

El contacto visual es muy importante para mantener la atención de los jugadores y llevarla hacia donde debe estar, que es en la narración. Cuando narres, intenta no centrar tu atención en el libro, levanta la mirada e interpela a tus jugadores, reparte tu atención entre ellos para mantenerlos concentrados en tí. El observarlos, te permitirá conocer sus reacciones a lo que estás narrando, si les gusta, si les disgusta, si les emociona, si les parece cómico, si les aburre... todo eso lo puedes ver en sus rostros con sólo mantener un contacto visual periódico con ellos. Algunas ayudas electrónicas, aunque muy útiles, pueden desviar tu atención de lo que realmente está ocurriendo en la mesa, úsalas con precaución.